El duelo de los hombres: cuando el dolor se vive en silencio

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Cuando ocurre una pérdida gestacional, perinatal o infantil, el foco suele estar —con justa razón— en la madre. Sin embargo, hay otro duelo que muchas veces se vive en silencio: el de los padres. Hombres que sienten profundamente la pérdida de su hijo o hija, pero que rara vez encuentran espacios para expresar ese dolor.

Culturalmente, a muchos hombres se les ha enseñado a ser fuertes, a sostener, a resolver. En medio del duelo, ese mandato suele traducirse en callar, seguir adelante y priorizar el bienestar de otros antes que el propio. Pero el dolor no desaparece por no nombrarlo.

El rol del “que sostiene”

Después de una pérdida, muchos padres asumen el rol de acompañar a su pareja, encargarse de los trámites, volver al trabajo rápidamente y mantener cierta normalidad. Lo hacen desde el amor, pero también desde una expectativa social que les dice que no es su momento para quebrarse.

En ese proceso, su propio duelo queda relegado. Aparece la culpa por sentirse mal, la confusión por no saber cómo expresar lo que sienten y, en algunos casos, la sensación de estar completamente solos aun estando acompañados.

Un duelo distinto, pero no menor

El duelo masculino no es menos profundo; simplemente suele expresarse de otras formas. Algunos hombres viven su dolor desde el silencio, otros desde la irritabilidad, el aislamiento, el exceso de trabajo o la dificultad para hablar de lo ocurrido. No siempre encuentran palabras, y muchas veces tampoco encuentran permiso.

Validar este duelo implica entender que no existe una única manera correcta de atravesar la pérdida. Cada padre vive el vínculo con su hijo o hija desde su historia, sus expectativas y sus sueños. La pérdida también es real para ellos, aunque no siempre sea visible.

La importancia de hablar… cuando se está listo

Hablar del dolor no debilita; al contrario, permite ordenarlo, entenderlo y compartirlo. Para muchos hombres, hacerlo en espacios mixtos puede resultar difícil. Por eso, contar con espacios pensados específicamente para padres se vuelve tan valioso.

Escuchar a otros hombres que han pasado por una experiencia similar genera identificación, alivio y, poco a poco, abre la puerta a expresar emociones que antes parecían imposibles de nombrar.

Café con Huellas: un espacio también para ellos

Conscientes de esta necesidad, en la Fundación Huellas de Ángel hemos creado un Café con Huellas dirigido a padres, un encuentro acompañado por una psicóloga y un miembro de la fundación, donde pueden hablar libremente, sin juicios ni expectativas.

No se trata de forzar la conversación ni de “sanar rápido”, sino de ofrecer un espacio seguro donde cada uno pueda compartir a su ritmo, escuchar y sentirse comprendido. Porque el acompañamiento también debe adaptarse a las distintas formas de vivir el duelo.

Abrir espacios es también acompañar

Visibilizar el duelo de los hombres es un paso necesario para construir una mirada más completa y humana sobre la pérdida. Acompañar implica incluir, escuchar y validar todas las experiencias, incluso aquellas que históricamente han quedado al margen.

En Huellas de Ángel creemos que nadie debería atravesar una pérdida en silencio. Crear espacios para los padres es parte de nuestro compromiso de seguir ampliando el acompañamiento, dejando huellas de empatía, respeto y comprensión.

¿Eres padre y has vivido una pérdida?

Te invitamos a acompañarnos en nuestros espacios de Café con Huellas o a contactarnos para conocer más sobre nuestros programas de acompañamiento.

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